Crucero Auxiliar Alemán Hk Pinguin (Corsario)
Documental "Secretos de la IIGM :La travesia de los buques secretos"
En
la primavera de 1941 la flota alemana reflejaba los inconvenientes de
haber entrado en guerra antes de completar su total equipamiento. Las
importantes pérdidas sufridas en la campaña de Noruega y en las
operaciones oceánicas habían reducido considerablemente el núcleo de las
unidades mayores.
En Brest, los buques de batalla “Scharnhorst” y
“Gneisenau” y el crucero pesado “Prinz Eugen” estaban aislados y fuera
de servicio por varios meses, reparando daños y averías. Permanecían en
aguas alemanas el modernísimo acorazado “Tirpitz”, el “Admiral Scherr”
con su gemelo “Lützow” y el crucero “Hipper”, pero no todos estos buques
estaban en condiciones de hacerse inmediatamente a la mar. Los
restantes cruceros ligeros y destructores no tenían autonomía
suficiente, y por otra parte eran indispensables en las aguas europeas
para la protección del tráfico costero.
En realidad la defensa de
las costas y las rutas marítimas hacia Escandinavia y la Francia
ocupada estaba absorbiendo un gran número de pequeñas unidades
(torpederos, corbetas escoltas de la clase <f>, dragaminas,
lanchas torpederas, buques antiaéreos y cazasubmarinos), que los
alemanes habían construido y requisado en las naciones ocupadas.
Quedaban, pues, pocas unidades para amenazar las rutas oceánicas de Gran
Bretaña, aparte los submarinos, cuyo número iba en aumento.
Por
otra parte había que evitar el error cometido en la guerra de 1914-1918,
cuando se dejó a los submarinos hacer la guerra por sí solos al
comercio marítimo, atrayendo sobre sí todo el peso de las energías
adversarias.
A falta de grupos de ataque, la Kriegsmarine, en
base a un plan elaborado por el almirante Canaris, organizó raids
corsarios, que eran buques mercantes equipados como cruceros auxiliares
camouflados, cuya organización había sido ampliamente estudiada ya en
los años de paz. En los primeros meses de 1940 se habían preparado seis,
denominados convencionalmente <schiff> con un número distintivo,
que habían entrado en acción a partir de 1940.
Se enviaron dos
grupos de corsarios, el primero integrado por el “Atlantis”, el “Orion”,
el “Wider”, el “Thor”, el “Pingüin” y el “Komet”. La actividad de este
primer grupo le costó a los aliados 77 mercantes (además de los cruceros
auxiliares hundidos o averiados), con un total de 558.466 toneladas
(una media por cada uno de los seis corsarios de 87.432 toneladas).
Desde
marzo de 1940 hasta mediados de julio del mismo año, los británicos no
tuvieron noticias de esta fuerza operativa, y al tomar conocimiento de
ella hicieron suspender el tráfico mercante aislado, y ordenaron a los
convoyes que se mantuvieran lo más posible en la zona de neutralidad
norteamericana.
A fines de 1941 partió una segunda oleada de
corsarios: el “Thor”, el “Kormoran”, el “Michel”, el “Stier”, el
“Komet”. El destino de estos buques no fue afortunado. La entrada en
guera de Estados Unidos, el 7 de diciembre de 1941, comportó vastas
repercusiones geoestratégicas que modificaron rápidamente la situación
en los océanos y dificultaron extremadamente la acción de los corsarios.
Fuente:
www.histarmar.com.ar